‘Dancing in the Dark’, la canción de Bruce Springsteen que causó un terremoto en Barcelona

‘Dancing in the Dark’, la canción de Bruce Springsteen que causó un terremoto en Barcelona

La enloquecida multitud no sólo sacudió el Camp Nou, sino que hizo vibrar el suelo de Barcelona al ritmo de la canción.

 

 

Cuando Bruce Springsteen deslumbró a sus fans barceloneses con su Dancing in the Dark el año pasado, los miles de asistentes al concierto lo celebraron cantando, bailando y saltando. La enloquecida multitud no sólo sacudió el Camp Nou, sino que hizo vibrar el suelo de Barcelona al ritmo de la canción, lo que generó ondas sísmicas que registró el Institut de Ciències de la Terra Jaume Almera (ICTJA-CSIC), a medio kilómetro del estadio.

Los científicos del ICTJA-CSIC no se esperaban que sus sismógrafos, que habían instalado como herramienta de divulgación, fueran a registrar datos útiles para una investigación científica entre el ruido de Barcelona, explica Jordi Díaz, sismólogo del ICTJA-CSIC. Pero ese ruido ha resultado ser más interesante de lo que pensaban, tal y como publican hace unos dias en la revista Scientific Reports .

La investigación se ha realizado con los instrumentos del Institut de Ciències de la Terra Jaume Almera (ICTJA-CSIC), situado a 500 metros del Camp Nou

“El concierto fue lo más curioso”, destaca el sismólogo. Los instrumentos registraron una vibración rítmica que “sólo se puede explicar si la gente saltaba al son de la música”. Los asistentes al concierto del Boss hicieron que la Tierra vibrara al ritmo de los éxitos de Springsteen saltando de forma sincronizada. El temblor superó en intensidad incluso a los que se produjeron tras las celebraciones de goles del Barça. Cuando analizaron los datos, los científicos fueron perfectamente capaces de identificar en qué momento sonaron cada una de las canciones a partir del ritmo de las vibraciones.

Dancing in the Dark y Shout fueron las más rápidas y las que provocaron temblores más intensos. Las vibraciones generadas por Born in the USA o Bobby Jean, en cambio, fueron de una frecuencia e intensidad menores. “Que llegaríamos a distinguir entre canciones no lo habíamos pensado jamás”, recalca Díaz.

Jordi Díaz subraya que los temblores no suponen absolutamente ningún peligro para las personas ni para las estructuras urbanos. “Estamos hablando de amplitudes muy pequeñas, por debajo de todos los umbrales que se tienen en cuenta en la construcción. Los edificios vibran a escalas de nanómetros. Si habláramos de magnitudes, serían muy, muy pequeñas”. Las ondas sísmicas que llegan a Barcelona de grandes terremotos que se producen en Japón o América son mucho mayores en comparación. “Y ni si quiera los notamos”, señala Díaz.

El principal objetivo de hacer pública esta investigación es divulgativo: dar a conocer las ondas sísmicas y los terremotos en el contexto de una metrópolis como Barcelona. Pero los científicos proponen que el registro de vibraciones terrestres con sismómetros podría servir herramienta para monitorizar el tráfico en las carreteras. “Los sistemas normales requieren instalar dispositivos en las propias carreteras, y que pasen coches por encima o muy cerca. Un sismógrafo, en cambio, podrías ponerlo a una distancia prudencial, a 50 o 100 metros, con lo que estaría más resguardado. Y podría quedar instalado permanentemente para recoger registros a largo plazo”, declara Díaz, aunque puntualiza que todavía no han hablado con ingenieros para evaluar la viabilidad de la propuesta.


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